
Durante algo más de una semana he tenido la oportunidad de probar uno de los compactos más interesantes del momento, el Ford Focus. Tras varios miles de kilómetros, las impresiones generales han sido buenas, aunque tiene varias cosas que mejorar.
Para muchos, el Ford Focus no es un coche atractivo estéticamente, sin embargo, la buena calidad de realización y sobre todo, su reputación le han bastado para alzarse como el modelo más vendido del mercado español -descontando las versiones monovolumen, el Focus adelanta al Renault Mégane-.
La variante probada, dotada de un motor 1.6 diésel se muestra suficiente para muchos aunque en algunas ocasiones echaremos de menos algo más de potencia. El acabado Trend por su parte, cuenta con lo imprescindible, pero ciertos elementos deberían ser de serie en este modelo.
MOTOR Y PRESTACIONES
El origen del bloque de 1,6 litros nace fruto de la colaboración entre el Grupo Ford y PSA, que hace unos años lanzaron al mercado esta mecánica con dos potencias: 90/92 CV para el básico y 109/110 CV para el más potente, con turbo de geometría variable. En el Focus ya no está disponible por no cumplir con las normativas anticontaminación y fue sustituido en 2006 por el veterano 1.8 TDCi de 115 CV.
El motor 1.6 TDCi de 90 montado sobre un Citroën C3 parece mucho más potente y cuenta con unas prestaciones muy razonables pero en el Focus, con más peso, se queda ligeramente corto si aprovechamos la buena capacidad de carga del maletero y vamos con al menos cuatro ocupantes.
Destaca por la suavidad de su respuesta y la casi ausencia de vibraciones cuando ya ha tomado temperatura mientras que el ruido, aunque suena a diésel, esta mejor disimulado que por ejemplo, el de su hermano mayor con 115 CV.
La aceleración desde parado hasta 100 km/h puede considerarse razonable, rozando los 13 segundos mientras que para cubrir el kilómetro necesita 34,2 segundos, cifras normales entre la competencia. Con un peso real que casi toca las 1,4 toneladas, es lógico que no lo pueda hacer mejor. En cualquier caso, una vez lanzado, no le cuesta mantener los 120 km/h legales de las autopistas españolas e incluso contamos con algo de potencia para realizar algún adelantamiento. Hasta 140 km/h realmente no le cuesta avanzar, aunque una vez sobrepasado esta velocidad, el ascenso se va ralentizando. Según la marca, la velocidad máxima es de 177 km/h.
En cuanto a los consumos, la cifra homologada de 4,7 L/100 pasan a unos comedidos 6,1 L/100 reales. En autopista, a una velocidad media de 117 km/h el ordenador de a bordo marca 5,7 L/100. En uso urbano, con bastante tráfico y una velocidad media de 19 km/h, sube hasta los 8,2 L/100. La autonomía en viajes puede llegar a los 800 km a poco que respetemos los limites de velocidad, lo que no esta nada mal. El depósito, con 55 litros, es normal en esta categoría aunque algunos modelos con el 307 ya cuentan con 60 litros.
El tacto del cambio me ha parecido bueno, aunque un poco lento y el pomo de la palanca en acabado metálico, en esta versión Trend, se pone muy caliente cuando le da el sol. Los recorridos son cortos y se pueden insertar las marchas sin problemas. En este modelo no echamos de menos una sexta velocidad puesto que los desarrollos de las cinco velocidades están bien escalonados.
FICHA TÉCNICA (nuestros datos)
- Cilindrada: 1.560cc
- Potencia: 90 CV
- Velocidad máxima: 177 km/h
- Aceleración 0-100 km/h: 12,6 segundos (12,9 reales)
- Consumo urbano: 5,9 L/100 (8,2 L/100)
- Consumo autopista: 5,6 L/100 (5,7 L/100)
- Consumo medio: 4,7 L/100 (6,1 L/100)
- Cambio: manual de cinco velocidades
- Depósito combustible: 55 litros
