
Muchos españoles hemos aprovechado el mes de Agosto para irnos de vacaciones e intentar visitar lugares nuevos o buscar la tranquilidad en cualquier punto del planeta. Recién llegado de Madeira, os puedo dar varios consejos de primera mano en cuanto al alquiler de vehículos: siempre acudir a una agencia conocida.
Como es lógico, cuando uno va a pasar varios días a un lugar que no conoce, en ocasiones se presenta la oportunidad de poder alquilar un automóvil y recorrer los rincones más inesperados que con una excursión organizada quizás no visitaríamos.
Pues bien, llegado el momento de alquilar un vehículo, siendo periodo vacacional, fue casi imposible localizar uno en diversas agencias. Tras mucho Internet y varios operadores, logré al fin reservar un polivalente con aire acondicionado y cinco puertas.
Ya tranquilo por haber conseguido vehículo, mi primera sorpresa llega cuando toca la entrega del vehículo: un Renault Clio II 1.2i 16v Expression del año 2003 y más de 50.000 kms, sin aire acondicionado y en un estado aparentemente bueno, pero que no daba demasiada confianza. Como es el único que había supuestamente disponible, me aguanto y me quedo con el.
Después de 120 km, el Clio dice que las enormes cuestas que hay en Madeira son demasiado fuertes y que no quiere circular más. Con la luz de “avería motor” encendida, llamo a la agencia y me dicen que me pase por la oficina. Revisan el vehículo y dicen que es normal, que no pasa nada (y eso que no subía las cuestas) y pido un cambio de vehículo o bien el importe pagado -y no precisamente barato-.
En la agencia, al ver que no me conformaba con cualquier cosa, me dicen que no tienen nada disponible, a excepción de un Corsa diésel -allí los vehículos a gasoil son más caros para alquilar- y que por haber tenido problema no pagaré la diferencia (me quedé extrañado al oír eso teniendo en cuenta que ellos han tenido un mal servicio y que lo tienen que solucionar).
Bien, dicho esto me dispongo a ir a por el vehículo hasta que la segunda sorpresa inesperada aparece. El vehículo es un Opel Corsa 1.7 DTi SRi 3p, sin aire acondicionado, del año 2001 y, ¡atención!, con 123.000 km a sus espaldas. Tras hablar con los empleados me dicen que es lo único que hay, así que lo tomo.
En un primer momento el vehículo parece que anda bien, pero a los pocos kilómetros, se enciende la luz de avería motor, empieza a dar tirones y se calienta. Como estoy en un lugar turístico, decido parar para que se enfríe, llamar a la agencia y mientras no perder más tiempo de visita en la isla. En el rent a car no contestan y cuando vuelvo al coche, parece que todo funciona de nuevo, así que decido ponerme en marcha. En los dos días siguientes no aparecen problemas, aunque al tercero vuelve a fallar. Repetí la acción anterior y pude continuar pasados unos minutos.
En fin, las vacaciones por suerte han salido bien y pese a tener problemas con los vehículos de alquiler se aprovechó el viaje (en unos días tendréis un artículo con detalles sobre Madeira y sus carreteras e infraestructuras).
A modo de conclusión sólo decir que si es posible, alquilar vehículos en agencias conocidas que en caso de tener problemas responden y además, tienen flotas de vehículos modernas con menos de seis meses de antigüedad. Muchas pequeñas empresas de alquiler de vehículos se aprovechan de la alta demanda ofertando automóviles que en ocasiones son peligrosos de cara a la seguridad. Y con eso no se juega.