Desde hace tiempo se sabe que BMW desea duplicar su margen de beneficios en los próximos cinco años, y para ello, ha de ajustar su capacidad de producción al límite. Ahora mismo sus 23 fábricas están trabajando al 100%, y dado que es necesario seguir apretando a alguien para lograr el deseado 10% de beneficios, los fabricantes de componentes han comenzado a sentir la presión. Para la industria auxiliar, BMW ha pasado de centrarse en la calidad y el desarrollo de tecnologías innovadoras, a sacar la mayor tajada posible.
Empeorando las cosas, el vicepresidente del consejo de administración Manfred Scoch, criticó recientemente a los proveedores por tener unos márgenes de beneficios superiores a los de BMW, algo que no les ha sentado muy bien. De hecho, han comenzado a surgir rumores sobre el descontento de la industria con este cambio de mentalidad. Las empresas auxiliares le han devuelto la pelota a BMW, expresando su alarma ante las declaraciones de Scoch y afirmando que sus altos beneficios se deben a la innovación y al trabajo duro, no a que estén cobrando de más de la cuenta a BMW. Huelga decir que no quieren saber nada de hacer descuentos sobre los lotes que ya están acordados.
Por su parte, BMW considera más rentable ampliar su capacidad para producir componentes de forma interna. Pensando en ello, las plantas de estampación de Leipzig y Ratisbona están siendo mejoradas, y para el año 2009 Leipzig contará con una nueva factoría. BMW se gastará al menos 200 millones de euros en ambas ciudades, bajo la convicción de que es mejor invertir en sus propias instalaciones que pagar a un proveedor para que le fabrique las piezas. Para cuando todo esté listo, es posible que los bávaros continúen con su plan de integración. Lo que está claro es que de seguir irritando a sus proveedores, BMW podría terminar fabricando por sí misma las piezas con las que ensambla sus automóviles.
[Artículo en inglés]